01
Facturar no empieza en el botón imprimir
Antes del comprobante ya existen productos, cantidades, precios, cliente y medio de pago. Una buena integración aprovecha esa información.
02
La caja y la factura tienen que hablar el mismo idioma
Cuando los procesos están conectados, el comprobante forma parte de la venta en lugar de convertirse en una tarea administrativa separada.
03
El diseño depende del negocio
Mostrador, salón o delivery no trabajan igual. Por eso la interfaz y el flujo deben acomodarse a la operación concreta sin perder el control administrativo.
04
Menos pasos también significa menos errores
Evitar recargas manuales y duplicación de datos reduce diferencias entre lo vendido, lo cobrado y lo registrado.